sábado, 22 de noviembre de 2025

De Cortazar

En una retahíla de momentos me pierdo en un ovillo de recuerdos, sabores y olores. Me paro un momento pensando que sueño contigo, sentado en aquel rincón encadenado a la vida.

Y solo así me olvido que te olvidé, que te recuerdo por un instante para que a la mente me venga un señor con barba y bigote, que me canta a la memoria, que me canta al recuerdo:

"Y se muy bien que no estarás. 
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche de noche en los postes de alumbrado. Ni en el gesto de elegir el menú.

Ni en la sonrisa que alivia los completo en los subtes, ni en los libros prestados, ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños, en el destino original de mis palabras, ni en una cifra telefónica estarás, o en el color de un par de guantes o una blusa.

Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti. Y compraré bombones pero no para ti.

Me pararé en la esquina a la que no vendrás y diré las cosas que sé decir, y comeré las cosas que sé comer, y soñaré los sueños que se sueñan.

Y se muy bien que no estarás, ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo, ni allí fuera en ese rio de calles y de puentes.

No estarás para nada, no serás mi recuerdo y cuando piense en ti pensaré un pensamiento que oscuramente trata de acordase de ti.".

-"Debí de hacerte mas fotos cuando pude, debí de darte mas besos las veces que pude".

Y después de un instante, el frio congela mis mejillas una vez mas. Se acaba el rubor que sentí, no por deseo ni por otro altanero sentimiento, sino por vergüenza. Ya que una vez mas perdí y temo que alguien lo haya visto.